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VARIEDADES | 2/1/2021
   
El escritor Marcelo Vera presenta su novela “Solo”
Relata el trance de un hombre que lleva adelante el duelo por la muerte de su mujer
 
 

En su novela "Solo", el escritor Marcelo Vera recorre el trance de un hombre que lleva adelante el duelo por la muerte de su mujer a través de una bitácora sórdida y estremecedora en la que confluyen la obsesión por retener los objetos que la unen a ella, la necesidad de autoexcluirse del mundo y un nihilismo acaso preexistente que lo lleva a abjurar de la vida en sociedad.

El narrador de la novela acaba de perder a su compañera en un accidente del que no se dan demasiados detalles. No es ese regodeo en los pliegues de la muerte lo que interesa al autor en este texto de brevedad calculada donde no hay atajos ni desvíos, sino un único y persistente propósito: acompañar la deriva irremontable de un hombre que a la par de la pérdida de la mujer que amaba parece haber descubierto también la aspereza del mundo.

En "Solo" la pérdida se transforma en un campo magnético que atrae la mirada cínica sobre una clase media que proyecta viajes a culturas ancestrales como coartada de una existencia trazada por el hiperconsumismo y un escepticismo que niega toda chance de ascenso social para las juventudes marginales. Un nihilismo que estaba agazapado esperando a ser liberado por un hito fortuito como el que desencadena la trama.

"Controlar la memoria no resulta tarea sencilla. Cuanto más me obsesiono por domesticarla, más salvaje se vuelve. Viejos recuerdos bailan frenéticamente en mi cabeza destrozando todo a su paso", escribe el dramaturgo y artista multimedia rosarino en "Solo", que acaba de ser publicada por el sello chileno La Pollera Ediciones.

+ ¿Cuáles fueron las ideas previas que dieron origen a "Solo"?

- Marcelo Vera: Siempre me atrajo el tema de la pérdida y en este caso me interesaba poner el foco en un personaje que no se mostrara dispuesto a seguir ciertos mandatos sociales establecidos ante la pérdida de un ser querido. Además quería mostrar a un personaje que no se encontrara atravesado por lazos familiares reconocibles y, como siempre tuve una relación muy fuerte con los animales, me interesaba resaltar ciertos rasgos de lealtad absoluta que son fácilmente identificables en los perros, y crear un personaje solitario y complejo regido por un extraño código de conducta.

+ El narrador de la historia lleva adelante un duelo que transcurre en solitario y hace todo lo posible por sostener esa condición todo el tiempo ¿La decisión de excluir a los demás enfatiza esa sensación de intemperie absoluta a las que nos expone la muerte, frente a la cual parecería que toda posibilidad de empatía o complicidad es inútil?

- El narrador asume que ya no cuenta con aliados posibles. Clara era la única persona que lo mantenía atado a la vida y comprende que no quiere seguir adelante en su ausencia ("empaquen la luna y desmantelen el sol", decía Auden), por eso rehúye de todo tipo de ayuda externa, porque sabe que todo resultará inútil. Las frases de autoayuda y el optimismo de manual solo acrecientan su malestar. Clara murió, y a nadie parece importarle demasiado, nos dice, y nos muestra los dientes como un animal arrinconado que está dispuesto a dar pelea si pretendemos acercarnos.

+ Hay una tendencia a invisibilizar las muertes o a acotar el tiempo de los duelos y desde las redes se ponen en juego como distintas maniobras para abreviar esa condición. "Seguir adelante. Sin dudas ese es el mantra del momento", dice con sarcasmo el narrador. ¿Cómo se lee la novela en un año donde la muerte estuvo de manera omnipresente, no solo por la pandemia sino también por muertes llenas de significantes como la de Maradona?

- Creo que nunca supimos muy bien que hacer ante la muerte, pero afortunadamente Netflix, Instagram, Twitter y el resto de la pandilla virtual llegaron para llenar nuestras vidas y recordarnos que la muerte no es cool ni divertida, y por lo tanto no es algo que merezca demasiada atención. Hoy la muerte de un ídolo popular, una matanza salvaje, la estadística de víctimas de una pandemia o un magnicidio no parecen significar demasiado, y apenas sirven para que un puñado de internautas insomnes intercambien algunos memes antes de retomar la rutina habitual de porno y consumo. Tengo cierto componente de lealtad perruna post mortem que me impide asumir la muerte con liviandad. Tal vez por eso me interesó mostrar los matices de un personaje solitario y complejo regido por un extraño código de conducta, una especie de obsoleto samurai perdido en un mundo vacío y distante.

Fuente: TELAM

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        Edición Nº 4987 - 26 de octubre de 2021

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